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Astillero

20 years of signing up

I signed up for my first email account on Yahoo! just about 20 years ago. I didn’t know what to do with it. None of my friends had one, and the only person I knew with an email was a friend that signed up with me, and we saw each other almost everyday. Data limits back when this was a problem mean that my email archive starts 6 years later, in 2002. I had to delete all previous email to free up space. Looking back at that archive I see friends and acquaintances I’m no longer in touch with, comments and memories from a past self, as foreign to me now as if I was peeking into someone else’s email.

During these 20 years I’ve given up my data to hundreds of companies, websites and services. Along the years these companies have dissappeared, merged, crashed, or grown into multimillion dollar businesses. But what’s common to all of them is that once I signed up for an account, I lost whatever degree of control I had over my personal data. Most of them never offered a way to delete the account, and when they did, they were outright lying, as ownership of my data was a revenue stream and/or an asset they could use in a sale negotiation.

Services like Twitter, Google and Facebook offer the possibility to sign up on external services using their credentials. That is the closer we ever got to a personal data protocol we could use to easily manage the services we sign up for, and we paid a dear price by giving up even more of our privacy to the advertisement industry.

Privacy and the control over personal data is going to become a key civil and digital rights issue in the coming years. While I’m conscious of the danger of having centralized data providers that would become instant magnets for malicious hackers, I think it’s not inherently more dangerous than spreading our data over dozens of services who may dissapear, be sold, be attacked or transfer your data without your knowledge and consent. We need a new architecture that gives us back control over our own data.

Dinero público, dominio público

I think that any publicly funded content should (within, say, 5 years of its creation) be released to the public domain.

O incluso en menos tiempo. Vía Boing Boing.

http://www.boingboing.net/2009/09/14/all-publicly-funded.html

Nodos, redes, y lógica de afinidad

Todavía está dando vueltas en mi cabeza la charla de David de Ugarte (más, más, y más) del 3 de junio en el ICI del CCCB. Los conceptos que David nos mostró en su charla, de teoría de redes, cuasi-rentas, devolucionismo… se mezclan con otros de otras charlas y lecturas recientes, en concreto el modelo peer production de Michel Bauwens y la historiografía de la lógica de afinidad en la tradición anarquista de Richard Day (en contraposición a la lógica de la hegemonía de las teorías liberales y marxistas). También la creación de identidades y la ética del yo.

Son piezas que se relacionan y complementan, y que todavía estoy intentando encajar. De momento me conformo con intuir su potencia para ayudarme a entender el momento de transición social, económica y política en el que parece que nos encontramos. Reconozco que lo que estoy haciendo es proyectar mis propias categorías y preconcepciones sobre este cambio social, pero la clave creo que está en el declive de la hegemonía como lógica central de la organización social.

Aplicar ésto a los dos grandes debates sobre periodismo en la acualidad supone dejar de pensar en que podamos encontrar UN modelo de periodismo (un nuevo gran modelo hegemónico de comunicación) y  UN modelo de negocio para el periodismo (una gran fórmula hegemónica de obtención de ingresos). El periodismo se puede hacer y se hará de muchas maneras en diferentes contextos y la monetización podrá venir de diferentes modos. En algunos casos tendrá sentido la publicidad, en otros será viable cobrar por contenidos, en algunos casos veremos las cuasi-rentas en marcha, y en otros daremos con fórmulas de subsistencia aún por experimentar.

Otra conclusión con la que me quedo es que en las sociedades que vienen (por fuerza serán varias, pues no habrá un único modelo hegemónico), las de las redes, las de la producción entre pares, las sociedades sin fronteras (y por tanto sin Estados) que sugiere gente como de Ugarte y Bauwens, el periodismo y la educación (dos sectores que están pasando por un gran proceso de renovación y de reflexión) han de tener un papel central. Es a través de la información y de la educación que nos construimos a nosotros mismos y a nuestra(s) identidad(es), y a través de ella(s) forjamos nuestros nodos y nuestras redes.

Propiedad intelectual y control

Ésta es la presentación de la charla del pasado viernes como miembro de Por Tu Seguridad en el Ateneu Llibertari del Casc Antic de Barcelona, dentro de las Jornadas sobre Control Social.

Podéis ver más en Por Tu Seguridad.

Eventos sobre sociedad de control

Este fin de semana tienen lugar dos eventos sobre sociedad de control en Barcelona. Por un lado el domingo, en la jornada de puertas abiertas de Hangar, tendrá lugar una proyección de vídeos bajo el título El placer como control.

Además, ayer comenzó en el Ateneu Llibertari del Casc Antic unas Jornadas sobre Control Social, en las que estaré participando, dentro del colectivo Por Tu Seguridad, con una charla sobre propiedad intelectual y sociedad de control.

Activismo online e innovación

Nada es gratis. Ni siquiera en la era del free. Aunque no lo parezca, cuando usamos un servicio online cualquiera, por ejemplo Youtube, Facebook, Blogger… pagamos dos veces. La primera es nuestra atención, el tiempo que invertimos consumiendo los contenidos de esos servicios, que luego ellos rentabilizan con inserciones publicitarias.

El segundo es un poco más sutil, y es nuestro propio trabajo gratuito en la construcción de esos servicios. ¿Cuánto le ha costado a Flickr convertirse en uno de los mayores archivos fotográficos de internet? ¿Ha pagado alguna vez por alguna de las tres mil millones de fotos? No. Son los propios usuarios los que crean el contenido que ellos mismos consumen, y por el que van a volver a pagar, pero esta vez en atención.

Para un activista, o un colectivo, usar estos servicios supone pues, una contradicción, entre tener una serie de funcionalidades necesarias para la difusión de actos, textos, vídeos, etc. y contribuir con el propio activismo, aunque sea mínimamente, al beneficio de grandes empresas. Y no sólo eso, sino que también supone perder el control de lo que sucede con ese contenido, que puede ser fácilmente censurado o desaparecer en caso de cierre del servicio.

Todo esto viene a raíz de dos anécdotas, ambas con Indymedia de protagonista. En una de ellas, un usuario activo de Indymedia NY (4 años subiendo fotos y vídeo) se ofreció para mejorar el sistema de streaming de vídeo de forma gratuita, pero fue rechazado. En otra, un voluntario para tareas técnicas de Indymedia Londres reflexiona sobre estos mismos temas (uso de plataformas comerciales para fines activistas) a raíz de la solicitiud de una beca por parte de uno de los colectivos de Indymedia a la Knight Foundation para desarrollar un distribución de Drupal adaptada a las necesidades de Indymedia. Esta solicitud de beca fue vetada por otros colectivos de la red, entre otros motivos, porque suponía recibir dinero de uno de los grandes grupos mediáticos americanos.

El segundo texto es más interesante porque va más allá de la crítica al proceso de toma de decisiones en colectivos asamblearios: por un lado reconoce la necesidad de adaptar las funcionalidades de las webs de Indymedia a las expectativas de usuarios potenciales:

The question of how we interact with these heavily-defended enclaves on the internet is a crucial one, because they are where the majority of the world’s online population live and work. If we want to change society, we need to deal with this, or we’re no longer a group of radical media producers with advanced technical platforms (which we were in 2000-2003), we’re the equivalent of a Geocities page – lost, lonely, and slightly crazy-looking.

Y por otro resitúa el objetivo de Indymedia de ofrecer una alternativa, libre y abierta, al conjunto uniforme y monopolístico de los medios de comunicación en los años 90, en la situación actual, en la que los medios tradicionales tienen que compartir su posición central en las interacciones sociales con los nuevos gigantes: Google, Yahoo!, Microsoft… y señala las convergencias con el software libre en su objetivo de ofrecer alternativas también libres, abiertas y comunitarias en las herramientas con las que trabajamos día a día, no sólo en cuanto a objetivos, sino también como una base a partir de la cual actualizar Indymedia manteniendo la coherencia ideológica.

Last.fm y el problema de las licencias en las radios online

Como ya todos sabréis, Last.fm hizo público el pasado 24 de marzo que a partir del lunes 30 de marzo sería necesario pagar una suscripción de 3€ al mes por el servicio de radio en streaming, a no ser que vivas en US, UK o Alemania, países en los que seguirá siendo gratuito.

La decisión no responde a una nueva estrategia de negocio de Last.fm. Su confusa explicación acerca de la falta de ingresos por publicidad en el resto de países tiene otra cara, y es el absoluto enredo minifundista que es el sistema de derechos de autor y las dificultades que ello ocasiona a proyectos como Last.fm que operan a nivel global. De hecho, en un segundo comunicado en el que retrasan la decisión de hacer de pago el servicio de radio en streaming, Richard Jones, uno de los fundadores de Last.fm dice (negritas mías):

However, we simply can’t be in every country where our radio service is available selling the ads we need to support the service. The Internet is global, and geographic restrictions seem unfair, but it’s a reality we are faced with every day when managing our music licensing partnerships.

(more…)

Wu Ming en Barcelona

wuming

Hace un par de semanas pude asistir por fin a una de las muchas charlas que los escritores del colectivo Wu Ming han dado en Barcelona, esta vez dentro del evento The Influencers en el CCCB.

La charla estuvo muy bien, muy interesante. Los dos miembros de Wu Ming presentes (2 y 4, creo recordar) hicieron un gran circunloquio en torno al poder del relato como configurador de la realidad y las posibles estrategias de resistencia en torno a relatos dominantes:

  1. Ignorarlo. En su ejemplo, es lo que hacían los marineros griegos evitando las islas donde estaban las sirenas.
  2. Sabotearlo. La estrategia de Ulises, que se ató al mástil y de sus marineros, que se taparon los oídos con cera.
  3. Rebatirlo. Analizar el relato e intentar combatirlo rebatiendo sus argumentos.
  4. Construir otro relato.

Para ilustrar el último punto contaron una de sus acciones de antes de Wu-Ming, de los tiempos en los que participaban del pseudónimo colectivo Luther Blissett. Cuando en una región italiana se desató una especie de histeria colectiva en torno a grupos satánicos que derivó en un grupo de chavales acusados de crímenes sexuales en base al testimonio de un niño de dos años, la respuesta de Luther Blissett fue la de infiltrarse en el relato y manipularlo para crear un relato alternativo.

Su estrategia fue aprovechar el discurso mediático en torno a la peligrosidad de los grupos satánicos para hincharlo, inflarlo con más acciones de grupos satánicos falsos (que los periodistas nunca se molestaron en comprobar) y así crear otro relato, el de una histeria colectiva fuera de control que estuvo a punto de condenar a un puñado de chavales inocentes porque la historia encajaba en sus miedos irracionales. Sus acciones de guerrilla de comunicación se sirvieron de los defectos y rutinas mediáticas para exponer los peligros de unos medios de comunicación incontestados y poco conscientes de su responsabilidad para con el resto de la sociedad.

project censored: noticias ignoradas por los medios

Project Censored: Los principales 25 artículos ignorados por los medios en 2007-2008.

  • # 3 InfraGard: The FBI Deputizes Business

    “There is evidence that InfraGard may be closer to a corporate Total Information Awareness program (TIPS), turning private-sector corporations—some of which may be in a position to observe the activities of millions of individual customers—into surrogate eyes and ears for the FBI,”

  • # 5 Seizing War Protesters’ Assets
  • While both orders bypass the Constitutional right to due process of law in giving the Secretary of Treasury authority to seize properties of those persons posing a risk of violence, or in any vague way assisting opposition to US agenda, the August 1 order targets any person determined to have taken, or to pose a significant risk of taking, actions—violent or nonviolent—that undermine operations in Lebanon.

    The act further authorizes freezing the assets of “a spouse or dependent child” of any person whose property is frozen. The executive order on Lebanon also bans providing food, shelter, medicine, or any humanitarian aid to those whose assets have been seized—including the “dependent children” referred to above.

  • # 6 The Homegrown Terrorism Prevention Act
  • The act would establish a national commission and a university-based “Center for Excellence” to study and propose legislation to prevent the threat of “radicalization” of Americans.

    Author of the bill Jane Harman (D-CA) explains, “We’re studying the phenomenon of people with radical beliefs who turn into people who would use violence.”

    (more…)

Why I copyfight

So the natural inclination of anyone who is struck by a piece of creative work is to share it. And since “sharing” on the Internet is the same as “copying,” this puts you square in copyright’s crosshairs. Everyone copies.

It’s entirely possible that there’s a detente to be reached between the copyists and the copyright holders: a set of rules that only try to encompass “culture” and not “industry.” But the only way to bring copyists to the table is to stop insisting that all unauthorized copying is theft and a crime and wrong. People who know that copying is simple, good, and beneficial hear that and assume that you’re either talking nonsense or that you’re talking about someone else.

Because if copying on the Internet were ended tomorrow, it would be the end of culture on the Internet too.

Cory Doctorow: Why I copyfight.